El maquillaje y la caracterización del monstruo en Frankenstein (2025) de Guillermo del Toro, el monstruo de Frankenstein no es solo una criatura aterradora, sino un ser lleno de vulnerabilidad, casi poético. El director quería evitar la imagen del monstruo “clásico” con pernos metálicos, tornillos y costuras grotescas; en su lugar, apuntó a algo más humano y “recién creado”.

Para lograr esto, del Toro se apoyó en Mike Hill, artista de prótesis y maquillaje FX de confianza, con quien ha trabajado en otras películas de fantasía. Juntos diseñaron una criatura que parece “una primera versión de carne y hueso”, no una máquina ni un parche mal cosido.

Las prótesis, las cicatrices, el color y las texturas

Una de las piezas más impresionantes de este maquillaje es la cantidad de prótesis utilizadas: El actor Jacob Elordi, que interpreta a la Criatura, lleva 42 piezas de prótesis de silicona para lograr su transformación. Estos “appliances” cubren su cabeza, rostro y cuerpo, diseñados a medida para sus rasgos y su físico.

La aplicación de todas estas piezas es un proceso arduo: según el equipo, se necesitaban hasta 10 horas al día para colocar el maquillaje y lograr el aspecto final.

Aunque el monstruo está “ensamblado” a partir de cadáveres, su apariencia no es solo grotesca: tiene una calidad escultórica, casi marmórea. Del Toro describió su visión diciendo que quería que pareciera “como una estatua de mármol”, lo cual aporta un sentido de nobleza a su forma.

Las cicatrices son prominentes, pero no en forma de costuras burdas: se ven como heridas quirúrgicas, como si el cuerpo hubiera sido reconstruido con cuidado. Además, no hay elementos mecánicos (como pernos o tuercas), lo que refuerza la idea de un ser biológico, no un robot o monstruo pegado con tornillos.

El color de piel es pálido, casi cadavérico, con matices que sugieren muerte reciente, pero también vida despuntando. Esta elección de tono contribuye a la dualidad: es horroroso, sí, pero con una extraña belleza.

Evolución visual: maquillaje refleja la transformación interior

Uno de los puntos más interesantes del diseño es cómo cambia la apariencia de la Criatura a lo largo de la película. El vestuario abandona la rigidez en algunas secuencias y sufre desgaste: barro, nieve, heridas, dinamita — todo refleja su viaje, tanto físico como emocional.

El maquillaje no es solo decoración: es narrativo. Según Mike Hill, del Toro evitó hacer al monstruo demasiado “garish” porque quería que el público mantuviera una conexión emocional con su “alma”: incluso en close-ups intensos, debe sentirse más que una bestia.

El vestuario como complemento del maquillaje

La caracterización no termina con la piel: el vestuario juega un papel fundamental. La diseñadora de vestuario Kate Hawley creó prendas que no se sienten simplemente históricas, sino teatrales, casi operísticas, una mezcla entre lo victoriano y lo fantástico.

Para la Criatura, Hawley diseñó una capa harapienta con capucha que refuerza su aspecto errante, casi místico. Esa pieza no es solo funcional, sino simbólica: su silueta envuelta contribuye a la idea de un ser que emerge del caos, envuelto en su propia soledad.

En definitiva, desde la perspectiva de un experto en maquillaje FX de cine, el trabajo en Frankenstein (2025) es sobresaliente porque logra un equilibrio muy delicado:

  1. Es práctico y artesanal: muchos efectos prácticos, prótesis reales, una aplicación diaria intensa.
  2. Es emocionalmente potente: el diseño no es solo para asustar, sino para generar empatía, mantener el “alma” de la Criatura visible.
  3. Es fiel al tono de del Toro: una mezcla de terror, belleza y melodrama, muy característica de su cine.

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